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Educación ambiental y economía circular: cómo el PRAE de la IE Puerto César transformó residuos en herramientas pedagógicas.

Grupo de estudiantes recolecta tapas de colores en un patio al aire libre, con un árbol al fondo. Están concentradas en la actividad, acompañadas por la docente.
Estudiantes participan en la actividad de recolección y clasificación de tapas de botellas en el patio de la escuela, promoviendo prácticas de reciclaje y conciencia ambiental vinculadas al PRAE.


En la Institución Educativa Puerto César, en Turbo, el PRAE (Proyecto Ambiental Escolar) dejó de ser un proyecto aislado para convertirse en una experiencia práctica que unió educación ambiental, creatividad y trabajo comunitario dentro y fuera del aula.


La iniciativa, liderada por la docente Neyda García Caicedo junto a estudiantes y familias de la institución, logró transformar materiales reciclables en recursos pedagógicos funcionales para niños y niñas de preescolar y primaria. El proceso recibió el primer lugar en el Concurso de Retos Ambientales “Educación Ambiental con Impacto Territorial”, desarrollado por la Corporación Techo de Agua y CORPOURABA en el marco del contrato 0184-2025.



Mujer en camisa azul escribe letras en tapas de colores sobre una mesa en un aula. Niño en uniforme blanco observa. Cajones y libros alrededor.
Docente Neyda García lidera una actividad educativa práctica en el marco del PRAE en la IE Puerto César, fomentando el aprendizaje interactivo junto a sus estudiantes.

La experiencia nació a partir de los aprendizajes construidos durante el ciclo jurisdiccional de formación en educación ambiental, especialmente en el módulo de Economía Circular, donde docentes y participantes exploraron formas de integrar el aprovechamiento de residuos y la sostenibilidad a los procesos pedagógicos de las instituciones educativas.


A partir de allí, estudiantes de los grados 6°, 7° y 8° comenzaron a recolectar botellas plásticas, cartón, tapas y tubos de papel para diseñar y construir materiales didácticos reutilizables. Con estos elementos elaboraron ábacos, secuencias de colores, figuras geométricas, cajas de sumas y kits de abecedarios que actualmente hacen parte de los recursos pedagógicos utilizados en la institución.



Estudiantes en uniforme azul decoran una pared blanca con tapas de colores formando letras. Ambiente al aire libre con hierba y árboles.
Estudiantes colaboran en el PRAE adornando un mural con tapones de colores, promoviendo la creatividad y el reciclaje en su comunidad educativa.

El proceso involucró distintas etapas de clasificación de residuos, investigación, diseño, construcción y socialización de materiales. Uno de los momentos más significativos fue el encuentro entre estudiantes de bachillerato y niños de preescolar y primaria, donde los mayores enseñaron a utilizar las herramientas que ellos mismos habían creado.


La experiencia también logró movilizar a las familias, que comenzaron a separar y recolectar materiales reciclables desde sus hogares para apoyar el trabajo de los estudiantes. Esto fortaleció el sentido de pertenencia alrededor del PRAE y permitió que las reflexiones sobre consumo, residuos y cuidado del entorno trascendieran el espacio escolar.



Estudiantes y maestra posan con carteles de abecedario frente a un árbol florecido. Están sonrientes, llevan uniformes azules y blancos.
Grupo de estudiantes liderado por la profesora Neyda exhibiendo orgullosamente sus trabajos escolares en el patio de su escuela.


Para Neyda García Caicedo, el proceso confirmó que la educación ambiental genera mayor impacto cuando los estudiantes comprenden que sus acciones tienen efectos reales sobre su comunidad. Más allá de la reutilización de materiales, la experiencia permitió fortalecer habilidades como el trabajo colaborativo, la creatividad, la observación y la responsabilidad ambiental.


El proyecto hizo parte del proceso “Educación Ambiental con Impacto Territorial”, una estrategia impulsada por Techo de Agua y CORPOURABA para fortalecer los PRAE, PROCEDA y procesos de educación ambiental en distintos municipios de la jurisdicción. A través de espacios de formación y acompañamiento territorial, el proceso buscó brindar herramientas prácticas para que docentes y comunidades desarrollaran iniciativas conectadas con las realidades ambientales de sus contextos.


En el marco del Día del Maestro, esta experiencia también reconoce el papel de quienes, desde las aulas y los territorios, continúan construyendo procesos educativos capaces de generar transformaciones reales en sus comunidades.



1 comentario


¡Felicitaciones profe Neyda y comunidad educativa de la IE Puerto César!

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